CIFRAS FRÍAS SOBRE LA NIÑEZ COLOMBIANA
Colombia está en deuda con la niñez porque no ha logrado la garantía efectiva de sus derechos, especialmente con quienes viven en zonas rurales o pertenecen a comunidades indígenas y afrodescendientes. Veamos algunas cifras:
- 15’585.073 niños, niñas y adolescentes (0 a 17 años) viven en el país, 32,69% de la población (Proyecciones censo DANE 2005).
- 33,98% de la población infantil y adolescente se encuentra en condiciones de pobreza multidimensional. La incidencia es mayor en los niños y niñas entre los 3 y 5 años: 36,9% y en los adolescentes entre 12 y 17 años: 35,2% (Informe DANE ‘Pobreza monetaria junio 2012-julio 2013’)
- 17,45 defunciones por cada 100.000 habitantes es la tasa de mortalidad entre 0 y 17 años por causas externas. El 48,42% corresponde a defunciones por homicidio (2011). El mayor número de homicidios en esta población se da en adolescentes entre los 15 y 17 años de edad. (Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses-Forensis, 2012).
- 18,4% es la tasa de mortalidad en menores de 1 año. Esta misma tasa en Chocó es 41,92%, en Amazonia: 38,44% y En La Guajira es de 31,61% (DANE año 2010 por cada 1.000 nacidos vivos).
- La violencia contra niños, niñas y adolescentes representó el 14,5 % de los casos ocurridos en el 2012 en el contexto de la violencia intrafamiliar. En este año, el sistema médico-legal reportó 12.173 casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes. (Dane 2012)
- Cada 9 horas muere un niño o niña menor de 18 años en el país.
- 19,5% de las adolescentes (mujeres entre los 15 y 19 años) están embarazadas o son madres. Con el agravante de que se dio un aumento de la proporción de adolescentes embarazadas en todos los niveles educativos (datos de la Encuesta de Salud y Demografía, Profamilia, 1990 a 2010)
- 11,4% de los adolescentes están desnutridos y 15,9% tienen exceso de peso (2010).
- Niñas y niños indígenas menores de 5 años presentan mayor desnutrición que el resto de la población. El 29,5% presenta desnutrición crónica frente al 13,2% de la población general y en desnutrición crónica severa es tres veces más frecuente: 9,4% frente al 3% del promedio nacional (CEPAL 2010).
- 9,3% es la tasa nacional de trabajo en niños y niñas menores de 18 años y la ampliada en 13,9%. El mayor porcentaje está en producción agrícola, seguido del comercio al por mayor y por menor y las industrias manufactureras. En las ciudades, el mayor porcentaje se encuentra en el comercio. (DANE 2015, análisis trabajo infantil, el dato corresponde a 2014)
- 16.238 casos de abuso sexual fueron reportados en 2014; 14.213 casos de maltrato infantil, en 2013 (Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses-Forensis).
- 1 de cada 5 mujeres en Colombia entre los 15 y los 19 años es madre o está embarazada (Foro ‘Mujeres Moviendo El Mundo’, las 2orillas).
- 103.194 casos procesales y 332.434 extraprocesales (conciliable) por maltrato, condiciones especiales de los cuidadores, violencia sexual, abuso sexual, abandono, situación de calle, desnutrición, situación de emergencia y situación de amenaza a la integridad se registra en el Sistema de Información Misional del Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos en 2014.
- El 45% de la población de Colombia vive por debajo del umbral de la pobreza. Aunque el país posee mucha riqueza, está repartida de forma desigual.
- 55.937 niños y niñas fueron víctimas de desplazamiento en 2014, es decir que cada día 153 menores de edad se ven alejados de la escuela, amigos, familiares y comunidad. (RedpaPaz)
Una familia promedio (4 miembros) que tenga ingresos entre el salario mínimo y $ 894.552 está incluida dentro de la línea de pobreza multidimensional (El Tiempo) (Mauricio Perfetti, DANE 2015), por debajo de 408.436 pesos, estará en pobreza extrema la misma familia. Una persona será pobre monetariamente si tiene menos de $239.205 para subsistir al mes si vive en una cabecera urbana y $143.256 si vive en un área rural o centro poblado disperso. (Datos del DANE 2016). Estas cifras del DANE ponen de manifiesto que la situación de pobreza es extremadamente grave pues los límites impuestos están muy fuera de la realidad, a esto hay que agregarle el problema del empleo en Colombia que toma como indicadores ficticios los llamados empleos informales, sub-empleos y empleos disfrazados y los lleva al margen de empleos fijos para dar dizque un desempleo del 8,5%…
La ley dice que cada uno de los derechos de la infancia es inalienables, irrenunciables y no pueden ser vulnerados bajo ninguna circunstancia, ni siquiera acogiéndose al desconocimiento. Cualquier decisión, ley o política que se suscriba debe acogerse a esta premisa: el interés superior del niño.
El marco teórico es claro, pero en la práctica la realidad es otra. Por lo menos aquí en Colombia, donde la Defensoría del Pueblo hizo un “llamado de alerta” sobre “la situación lamentable de vulneración sistemática” de los derechos a los que se enfrentan los niños en el territorio.
Existe una insensibilidad sobre el cuidado que merecen los niños y la ausencia de una respuesta oportuna por parte del Estado para generar mecanismos de protección a la niñez.
En el caso de la violencia sexual, la preocupación es doble. Primero porque en el 80 % de los casos, quienes cometen estos delitos contra los infantes son personas de su entorno familiar o cercanos a este. Segundo, porque se habla de un promedio de 43 casos diarios en el país. Apesar de estas cifras, solo se habla de castigar el delito pero no de combatir sus causas.
El PAE es otro escenario de vulneración de derechos de la infancia. Prácticas corruptas relacionadas con la administración de los recursos y los suministros son frecuentes y por otro lado utilizan este programa con fines electoreros.
La protección de los niños indígenas en Colombia es prácticamente inexistente. Un informante especial de las Naciones Unidas describió la situación de los derechos humanos de estas personas como “una preocupación seria, crítica y profunda”. (Humaniun.org)
Nuestra misión en la Fundación Mayaraxi (proyecto social)es la de solidarizarnos con estos niños, gestionar y ayudar a gestionar para que los derechos de los niños sean respetados, nuestro primer paso es acercarnos a ellos y compartir con ellos para lograr sensibilizar cada vez a mas personas sobre su situación. Promovemos el empoderamiento de las comunidades fortaleciendo sus capacidades a través de proyectos sostenibles a largo plazo, darles a conocer cuáles son sus derechos y que mecanismos pueden aplicar para poder hacerlos valer.
Lo primero que todos podemos hacer para ayudar a cambiar esta situación es conocer y dar a conocer cuáles son los derechos del niño. Luego podemos reflexionar sobre situaciones de nuestro entorno en la que estos derechos no se cumplen o están en peligro. También conocer y dar a conocer sobre los mecanismos disponibles para defender estos derechos: qué leyes protegen a la infancia, qué asociaciones y organizaciones trabajan para defender los derechos de la infancia y qué iniciativas de defensa de los derechos permiten que los niños y los jóvenes se unan a ellos.
Es lamentable que muchos gobernantes aún no asuman su compromiso con la niñez y que sigan viendo esta inversión como un asunto que de manera discrecional se puede cumplir o no cumplir, omitir o ejecutar a medias, sin tener en cuenta el daño que eso tiene sobre la población infantil y adolescente y sobre el futuro del país.
Aunque hay ayuda tanto nacional como internacional por parte de organismos como la UNICEF y diferentes ONG, estas no son suficientes para entrar a resolver las diversas situaciones y condiciones de vida que están padeciendo millones de niños colombianos y que con tristeza vemos que la población civil colombiana es la que menos se ha interesado por darle una mano a estos infantes que tanto nos necesitan, a las instituciones educativas les falta formar en el valor de la solidaridad y actúan como islas apartadas de la realidad que viven estos niños en situación de pobreza extrema.
Doña Jesusa, mujer campesina del Cañón del Chicamocha con María José, uno de sus hijos.

